De la formación a la vocación: el programa Incorpora impulsa la inserción laboral de un joven artista venezolano en Burgos

De la formación a la vocación: el programa Incorpora impulsa la inserción laboral de un joven artista venezolano en Burgos

Carlos Javier Varela, participante del programa Incorpora, junto a Cristina García Llorente, directora del Centro de Arte Caja de Burgos (CAB), y Ruth Colina Vicario, técnica del programa Incorpora en la Fundación Lesmes (Burgos).

Una inserción laboral no siempre es inmediata. En muchos casos implica un proceso de reconstrucción personal, adaptación y acompañamiento. Así lo refleja la historia de Carlos Javier Varela Guillén, un joven artista venezolano que ha logrado adentrarse en el mercado laboral con el apoyo del programa Incorpora de la Fundación ”la Caixa”, a través de la Fundación Lesmes (Burgos), entidad colaboradora del programa Incorpora.

Su experiencia evidencia el valor de los itinerarios personalizados, especialmente cuando se trabaja con personas en situación de vulnerabilidad ante el empleo.

Un itinerario personalizado que reconecta identidad y empleo

La llegada de Carlos a España estuvo marcada por la incertidumbre. La falta de oportunidades laborales y su situación administrativa dificultaban su acceso al empleo. Sin embargo, el contacto con el programa Incorpora, a través de la Fundación Lesmes (Burgos), supuso un punto de inflexión: “En mi maleta no solo traía ropa, sino el peso de haber dejado atrás mis estudios, mis raíces y a mi familia. Al aterrizar en España, aunque todo parecía tan bonito, el paisaje que me rodeaba era de un gris denso”, cuenta Carlos.

A través del programa Incorpora, inició un itinerario personalizado de inserción sociolaboral acompañado por Ruth Colina, técnica Incorpora en la fundación. Este proceso no solo se centró en la búsqueda de empleo, sino también en la recuperación de su identidad profesional como artista.

Durante su paso por el programa, Carlos participó en actividades grupales y acciones formativas que le permitieron redescubrir sus competencias, fortalecer su autoestima y definir su objetivo profesional en el ámbito cultural: “El itinerario personalizado no solo se trataba de buscar empleo, sino de redescubrirme a través de la colaboración y el trabajo en equipo. Fue en las actividades donde mis compañeros y el equipo de la fundación empezaron a notar esos matices creativos que yo había olvidado que tenía”, narra.

Uno de los momentos clave fue la realización de unas prácticas no laborales en Cultural Cordón de la Fundación Caja de Burgos, donde pudo aplicar todos los conocimientos adquiridos en un entorno profesional real: “A pesar de las prisas del día a día, el equipo se detuvo a formarme, a darme consejos y, sobre todo, a regalarme la seguridad que me faltaba”, recuerda. Allí destacó por su implicación, su capacidad de aprendizaje y una actitud proactiva, y sentó las bases de su futuro laboral.

Empresas socialmente responsables como puente hacia la inserción laboral

Estas prácticas no laborales facilitaron su incorporación en el Centro de Arte Caja de Burgos (CAB), espacio dedicado al arte contemporáneo impulsado por la Fundación Caja de Burgos, donde actualmente trabaja en la programación y desarrollo de actividades culturales. Desde la dirección del centro destacan que su llegada ha sido una “continuidad natural”.

“En el caso concreto de Carlos, su incorporación ha tenido un impacto muy positivo en el equipo de actividades: su implicación diaria, su capacidad para asumir responsabilidades y su mirada fresca han contribuido a mejorar dinámicas de trabajo y a reforzar el sentimiento de equipo, demostrando que el talento y la actitud son determinantes más allá de las circunstancias personales”, señalan desde el CAB.

La Fundación Caja de Burgos mantiene una colaboración continuada con el programa Incorpora, facilitando oportunidades laborales a personas en situación de vulnerabilidad ante el empleo. Ellos mismos destacan el impacto favorable de estas acciones: “Estas incorporaciones aportan diversidad, compromiso y motivación, y generan un impacto positivo tanto en los equipos como en la organización en su conjunto”, comentan.

“Mi vida ha cambiado de escala y de perspectiva”

Como en cualquier proceso de incorporación, al inicio podían surgir dudas relacionadas con la adaptación al entorno profesional, pero estas se resolvieron rápidamente gracias a la buena actitud del usuario.

Hoy, Carlos ha conseguido un empleo en el ámbito profesional en el que deseaba desarrollarse: “Mi vida ha cambiado de escala y de perspectiva. Ya no soy un espectador de mi propio proceso; ahora habito mi propio espacio con personas increíbles”, afirma y añade: “Esta oportunidad ha sido mucho más que una inserción laboral; ha sido la recuperación de una vocación y de mi autonomía. Miro este autorretrato que sigo pintando y solo siento una profunda gratitud por todas las personas que, como trazos necesarios y precisos, han hecho posible que hoy pueda ver el mundo como un infinito campo de posibilidades”.

Su historia demuestra que, cuando existe acompañamiento y compromiso social, la inserción laboral es posible. Casos como este evidencian la importancia de seguir impulsando iniciativas como el programa Incorpora de la Fundación ”la Caixa”, que generan oportunidades reales y contribuyen a construir una sociedad más inclusiva.

Durante 2025, Incorpora Castilla y León ha logrado un total de 2.516 inserciones laborales en las que han participado 896 empresas socialmente responsables.

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