Volver a empezar a los 59 años: la historia de inserción laboral de José Carlos y el programa Incorpora
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Volver a empezar a los 59 años: la historia de inserción laboral de José Carlos y el programa Incorpora
De izquierda a derecha: Rosa María, trabajadora de Eurest Colectividades; José Carlos, usuario del programa Incorpora; y Melania Gil, técnica de Incorpora.
José Carlos Sánchez Pastor llevaba un tiempo en situación de desempleo cuando decidió darle un nuevo rumbo a su trayectoria profesional, ya que, a sus 59 años, veía cómo la edad dificultaba cada vez más su acceso a nuevas oportunidades laborales.
Fue entonces cuando encontró en el programa Incorpora de la Fundación ”la Caixa” el apoyo necesario para explorar un camino profesional diferente y, a través de un itinerario personalizado de inserción laboral, José Carlos acabó incorporándose a la plantilla de Eurest Colectividades como chofer-repartidor.
Un itinerario personalizado para impulsar la inserción laboral
José Carlos siguió todas las acciones que Melania Gil, su técnica Incorpora de la entidad Forem C. y L. (Palencia), le programó dentro de su itinerario. Desde el primer contacto con ella, se sintió cómodo, escuchado y respaldado, lo que facilitó que afrontara cada una de las etapas del proceso con confianza.
Como parte de este itinerario, tuvo la oportunidad de realizar el Curso de Técnicas y Procedimientos de Limpieza con Utilización de Maquinaria, organizado por la misma entidad. Durante las 250 horas de formación adquirió conocimientos técnicos y recibió apoyo para desarrollar sus competencias digitales y transversales. El acompañamiento se adaptó a sus necesidades y a su ritmo de aprendizaje, especialmente en aquellas áreas que le resultaban más nuevas. El itinerario incluyó también la elaboración y mejora de su currículum, la preparación de entrevistas de trabajo y varias horas de prácticas no laborales.
Lo que al principio comenzó como una formación para aprender un oficio desde cero acabó superando sus expectativas. José Carlos no solo completó con éxito la capacitación y obtuvo su diploma acreditativo, sino que además dio el primer paso hacia algo que inicialmente no esperaba: un contrato en la misma empresa en la que realizó sus prácticas no laborales.
De las prácticas no laborales a un puesto de trabajo en Eurest Colectividades
Las prácticas no laborales llevaron a José Carlos hasta Eurest Colectividades, una empresa de servicios de catering. Allí comenzó realizando tareas de limpieza especializada, colocación, recogida y limpieza del comedor del centro. Era su oportunidad para demostrar todo lo que había aprendido en un entorno real de trabajo, y su actitud no pasó desapercibida, ya que desde el principio mostró implicación, responsabilidad y dedicación, lo que generó una valoración muy positiva.
La experiencia fue tan satisfactoria que, antes de que finalizara el periodo de prácticas, la empresa ya estaba estudiando distintas opciones para que el usuario pudiera continuar trabajando en la compañía. Finalmente, se incorporó a la plantilla como chofer-repartidor.
Haber realizado previamente las prácticas le permitió afrontar su primer día con mayor seguridad y familiaridad con el entorno de trabajo, y también sentirse bien acogido por el equipo: “Mantiene una relación excelente con todo el mundo. La alegría que transmite y sus constantes ganas de aprender hacen que sea exactamente el tipo de perfil que queremos e intentamos fidelizar en nuestra empresa”, explica Rosa, su responsable directa en Eurest Colectividades.
La contratación ha supuesto un punto de inflexión en la vida del participante. Además de recuperar la estabilidad económica, ha ganado confianza en sus propias capacidades y ha comprobado que puede reciclarse profesionalmente, aprender un nuevo oficio y desenvolverse con éxito en un sector diferente.
Una colaboración entre el programa Incorpora y empresas socialmente responsables
La incorporación de José Carlos fue posible gracias a la colaboración consolidada entre el programa Incorpora y Eurest Colectividades. Para la empresa, acoger a personas en prácticas no laborales representa una oportunidad ventajosa para ambas partes, ya que los participantes adquieren experiencia en un entorno laboral real y la empresa puede conocer de cerca perfiles potenciales para su equipo. En este sentido, la compañía destaca el acompañamiento recibido durante todo el itinerario de inserción laboral:
“Considero que el alumno tuvo un buen proceso de introducción al centro, una buena acogida en la que se le informó de todo y estuvo acompañado. También el seguimiento durante el período de prácticas ha sido notable: se apoyaba al alumno y se mantenía el contacto en todo momento”, comenta.
La empresa también pone en valor la coordinación con el equipo técnico del programa Incorpora: “Ha habido muy buena comunicación con los técnicos Incorpora desde el principio. Se podían realizar ajustes, el papeleo estaba al día y los técnicos estaban muy implicados”.
Esta forma de trabajar refleja el papel que puede desempeñar la responsabilidad social corporativa en la creación de oportunidades para personas en situación de vulnerabilidad ante el empleo. De hecho, desde Eurest Colectividades subrayan que la inclusión y la diversidad forman parte de su propia cultura empresarial: “No consideramos un valor añadido incluir personas vulnerables en la plantilla, ya que simplemente no valoramos esa diferencia al considerarlas un miembro más”, concluye.
Durante 2026, el programa Incorpora en Castilla y León ha impulsado 577 inserciones laborales en las que han participado 295 empresas contratantes. Cada una de ellas representa una oportunidad para avanzar hacia un mercado laboral más inclusivo.


