Antonio inicia su nueva etapa profesional con el apoyo del programa Incorpora en Burgos

Antonio inicia su nueva etapa profesional con el apoyo del programa Incorpora en Burgos

De izquierda a derecha en la imagen: Ana Isabel Barriocanal, de Grupo Atu; Sara Bueno, técnica del programa Incorpora; Antonio de la Fuente, participante del programa Incorpora; y Conchi Camarero, técnica del programa Incorpora.

Antonio de la Fuente habla pausado, con la serenidad de quien ha aprendido a convivir con sus propios procesos. A sus 48 años, su historia no empieza en el empleo, sino en un momento de pausa obligada, cuando el trabajo, la rutina y la confianza quedaron en suspenso.

Durante tres años, Antonio estuvo desempleado. Su última experiencia había sido como profesor de música en 2019, pero el paso del tiempo, junto con un diagnóstico de discapacidad y los efectos de la medicación, fueron alejándole poco a poco del mercado laboral.

“Había perdido la rutina, la confianza y un poco la dirección”, recuerda. Ese fue el punto de partida de un proceso de inserción laboral que comenzó con el acompañamiento del programa Incorpora de la Fundación ”la Caixa” y que hoy se traduce en estabilidad, autonomía y una nueva etapa profesional.

Antonio empieza un itinerario de inserción laboral en el programa Incorpora

Antonio llegó al programa Incorpora en mayo de 2022, derivado por su psicóloga, Mónica García, en un momento en el que necesitaba algo más que enviar currículums: “Necesitaba sentir que alguien veía mis capacidades”, explica.

Había estado buscando empleo por su cuenta, pero la combinación de una situación de desempleo prolongado, un diagnóstico de discapacidad reciente y los efectos secundarios de la medicación no favorecía la consecución de su objetivo laboral: encontrar trabajos administrativos alejados de tareas físicas exigentes.

El primer contacto con la técnica Conchi Camarero, de Aspanias, entidad del programa Incorpora en Burgos, fue presencial: “Recuerdo que me escuchó mucho. No solo lo que sabía hacer, sino cómo me sentía”, explica. De la mano también de la técnica Sara Bueno, diseñaron un itinerario personalizado adaptado a su realidad y a sus metas. No solo se trabajaron aspectos técnicos, sino también emocionales, fundamentales en su caso.

Además, se tuvieron en cuenta sus necesidades de salud, priorizando entornos estructurados y tareas administrativas acordes a su perfil, basado en el orden, la responsabilidad y la constancia.

El proceso combinó la mejora del currículum, la preparación de entrevistas y acciones formativas para mejorar sus competencias administrativas y digitales, con un acompañamiento cercano orientado a reforzar su autoestima y su seguridad: “Necesitaba volver a tener mi propio dinero, mi rutina, mi dignidad profesional”, afirma sin titubeos.

El trabajo en red y la intermediación laboral impulsan la contratación 

El acceso al empleo fue posible gracias al trabajo en red entre la entidad y empresas socialmente responsables colaboradoras del programa Incorpora. Tras varios contratos temporales que le permitieron recuperar el ritmo laboral, llegó una oportunidad alineada con su perfil profesional.

En noviembre de 2024, Antonio se incorporó como auxiliar administrativo en Grupo ATU (Academia Técnica Universitaria), una empresa vinculada al ámbito de la formación que ya colaboraba previamente con el programa. “Cuando me dijeron que era fijo discontinuo, no me lo creía. Después de tantos años parado, que alguien apueste por ti a largo plazo es muy fuerte”, explica.

El acompañamiento del programa Incorpora no terminó con la contratación. Durante todo el proceso, la coordinación entre la empresa y el equipo técnico fue constante, lo que ha facilitado la adaptación de Antonio a su puesto de trabajo.

Grupo ATU y su compromiso social derriban barreras sobre las personas con discapacidad

Desde Grupo ATU destacan el valor del programa Incorpora como puente entre el talento y la empresa. Ana Barriocanal, responsable del área de Formación, señala que buscaban incorporar perfiles diversos, pero con acompañamiento. “La inclusión no es solo responsabilidad social; es una oportunidad de enriquecer nuestros equipos”, afirma.

Aunque al inicio existían dudas sobre la adaptación o el ritmo de trabajo, la experiencia ha sido positiva. La actitud de Antonio, junto con el seguimiento técnico, ha contribuido a desmontar prejuicios y a generar un entorno de confianza: “Antonio es metódico y muy constante. Desde el principio mostró un gran compromiso”.

Su incorporación ha tenido, además, un impacto en el equipo, reforzando el compromiso y la cohesión interna: “Cuando el equipo ve que la empresa apuesta por personas que lo han tenido difícil, se refuerza el sentido de propósito”, comenta Ana, y finaliza afirmando que la discapacidad no ha sido ningún problema, sino un motor.

Un nuevo rumbo laboral que reconstruye su confianza y proyecto de vida

Para Antonio, volver a trabajar ha supuesto mucho más que un empleo. Ha recuperado una rutina, una estabilidad y una sensación de utilidad que había quedado en pausa. “Ahora tengo responsabilidades, compañeros… me siento útil”, explica.

Su inserción laboral también ha tenido un impacto muy positivo en el ámbito familiar: “Mis padres están más tranquilos. Ven que estoy bien”.

En paralelo, ha desarrollado nuevas competencias administrativas y ha encontrado un espacio profesional en el que se siente cómodo. “Me gusta el trabajo de oficina, que las cosas estén en orden y que dependan de mí”.

El caso de Antonio refleja cómo el programa Incorpora impulsa la inserción laboral de personas en situación de vulnerabilidad a través de itinerarios personalizados y del trabajo en red con empresas con compromiso social, como el Grupo ATU.

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